martes, 17 de enero de 2017

Jesús y algunos aspectos de la Torá oral (mística y aplicabilidad)

Con la destrucción del templo, la Torá va adquiriendo una centralidad fundamental en la vida de los judíos que capitalizaban los rabinos. En este proceso, la Torá oral y escrita va adquieriendo tonos místicos cuyo temprano culmen será la obra de la sefer Yetsirá. Veamos otros textos, el T.B. Menajot 29b, donde además se ve el tema de la pre-existencia de Moisés y Aquiba (o dobles en el cielo): Rab Yehudá dijo en nombre de Rab: "Cuando Moisés subió al cielo, enconró al Santo, bendito sea, que estaba sentado y adornaba las letras con coronas. Le dijo: "¡Señor del Universo! ¿Quién obliga a tu mano?". El le dijo: "Vendrá un hombre al final de muchas generaciones; se llamará Aquiba ben Yosef y de cada punta deducirá  por medio de la interpretación montañas sobre montañas de determinaciones prácticas". Le dijo: "¡Señor del universo! ¡Muéstrame a ese hombre!". Le dijo: "Vuelve a bajar".  Se fue, se sentó al final de ocho filas y, al no saber lo que decían, se sintió abatido. Pero he aquí que llegó Aquiba a un cierto punto, y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿de dónde sabes tú esto?", y él respondió: "Es una regla de Moisés desde el Sinaí". Entonces el espíritu de Moisés se recobró y, volviendo junto al Santo, bendito sea, le dijo: "¡Señor del Universo! ¡Tú tienes a un hombre como ése y de das la Torá por medio de mí!". El de dijo: "Cálllate; ése es mi pensamiento". El le dijo: "¡Señor del universo! Tú me has mostrado tu Torá; muéstrame su recompensa". El le dijo: "Vuelve a bajar". Volvió a bajar y vio que se cuarteaba su carne como sobre la tabla de un carnicero. Le dijo: "¡Señor del universo!" ¡Esa Torá y esa recompensa!". El le dijo: "Cállate. Ese es mi pensamiento". Es interesante aquí que es Dios quien adorna con coronas las letras de la Tora. ¡Con que esmero hay que escribir y leer la Tora! Algo de eso hay en Jesús quien en Mt 5, 18 exclama con cariño sobre cada letra, incluso las más pequeñas, de la Torá: Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una «i» ni una coma de la ley dejará de realizarse.Y es que Dios mismo ha puntualizado en todos sus detalles cada letra de la Torá. No es necesario que Moisés haya entendido toda la Torá, la oral o la escrita. La Torá es cosa de Dios y responde a la realidad concreta que la comunidad tiene que discernir siguiendo diversos criterios. La Torá oral implica no sólo la interpretación concreta de la Tora escrita a las circunstancias de la vida, sino las disputas entre distintas escuelas. Y esto desde muy antiguo. Tomemos un caso concreto, la disputa entre fariseos y saduceos sobre la fecha de pentecostes (T.B. Menajot 65b), donde la postura farisea predominó. Los saduceos pretendían que pentecostes coincida con el primer día de la semana para así tener dos días libres. Rabbán Yojanán ben Zakkay  cualifica la inconsecuencia de la posición saducea que no reconoce valor de revelación más que a la Escritura. Para los fariseos, en cambio, la exégesis es Torá oral que hace que la Torá escrita sea completa. Cada parte de la Torá, oral o escrita, remite a toda la Torá.  A partir del 8 de Nisan y hasta el final de la fiesta [de pascua], período durante el cual se restableció la fiesta de las semanas, está prohíbido observar el luto [de ayunar].  Porque los betuseos (saduceos) decían: "Penteconstés [debe celebrarse siempre] después del sábado". Rabbán Yojanán be Zakkay se dirigió a ellos y les dijo: "¡Obráis como sois! ¿De dónde sacáis eso?". Ninguno de ellos le respondió, a no ser un anciano que empezó a discuitir contra él y le dijo: "Moisés, nuestro maestro, amaba a Israel. Pues bien, sabiendo que pentecostés no durá más que un día decidió y ordenó que fuera después del sábado, de forma que Israel  gozase de dos días [consecutivos]. [Rabbán Yojanán ben Zakkay] citó entonces contra él el pasaje de la Escritura: "Hay once días de marcha desde el Horeb hasta Cades-Barne por el camino del monte Seír (Dt 1,2)". Si moisés, nuestro maestro, amaba a Israel, ¿por qué los detuvo en el desierto durante cuarenta años?". Le dijo: "¡Maestro! ¿Es así como me rebates?". El le dijo: "Loco. Nuestra Torá completa no será como vuestra vana conversación. Un pasaje de la Escritura dice: "Contaréis cincuenta días" (Lv 23,16); y otro pasaje de la Escritura dice: "Serán siete semanas perfectas (Lv 23, 15). ¿Cómo [pueden conciliarse entre sí estos dos pasajes]? El segundo pasaje atiende al caso en que el día de fiesta caiga en sábado; el primero atiende al caso en que el día de fiesta caiga entre semana".  En cuanto a Jesús éste no ocupa el término torá oral, al igual que Josefo, sin embargo encontramos que en Mt 15, 1 y Mc 7,3 hay una referencia crítica  a la tradición de los antiguos: "Anuláis la palabra de Dios por la tradición que transmitís" (Mc 7,13) ¿Quiere decir que Jesús se oponía a la tradición oral de los fariseos? La cuestion, como hemos visto en otras entradas no es clara. En T.B. Sotá 16 a leemos: Rabí Yojanán dijo en nombre de Rabbí Ismael: En tres lugares la halaka suplanta a la Escritura: La Torá dice (Lv 17,13):...."con la tierra"; la halaka dice: con cualquier cosa. La Torá dice (Nm 6,5: "con la navaja"; la halaká dice: con cualquier cosa. La Torá dice (Dt 24,1): "con un libro"; la halaká dice: con cualquier cosa. En estos casos la Torá oral tiene preeminencia sobre la escrita porque "la Torá habló según la realidad presente" (Mekilta de Rabbí Ismael Ex 22,21). Jesús reclama en Mc 7,13: "Anuláis así la palabra de dios por la tradición que os habéis transmitido". Se trata sin embargo de la misma realidad: el conflicto entre la Escritura y la tradición, que seguún la teología farisea, impone su autoridad práctica sobre la Escritura. Jesús se opone a ciertos fariseos que proponen como Torá oral sus decisiones discutibles. En contra de ellos, Jesús se presenta como maestro de Torá oral  y decide en materia de votos. La Tora oral tiene que interpretar el decálogo (Ex 20,12: Honra a tu padre y a tu madre). Para más detalles:  La Torá oral de los Fariseos,  p. 27- 61

miércoles, 11 de enero de 2017

¿Existía la Torá Oral en el tiempo de Jesús?

La pregunta que se hace E.P. Sanders es valida. Es evidente que si definimos a la Torá Oral como la Ley escrita interpretada o aplicada a casos concretos, entonces cada grupo religioso tenía su Torá Oral (Saduceos, esenios, etc). Y el caso es que esto no era así. Una cosa es interpretar la ley, y otra es dar a esa tradición interpretativa el carácter de Ley revelada. En estricto rigor en el período post-bíblico la Torá se identificaba con el contenido de la Biblia. Los sabios (primero los fariseos y luego los rabinos) componían reglas prácticas (halakot), historias, sermones, material edificante (haggadot) y paráfrasis bíblicas (targumim), pero estas expresiones literarias no eran estrictamente hablando Torá Oral. Veamos el siguiente texto de Josefo en Ant. 13.297....La diferencia entre los saduceos y los fariseos estriba según P. Schäfer, en que los Saduceos tenían sus leyes suplementarias escritas, mientras que los fariseos las mantenían de generación en generación de manera oral. Ahora, según Sanders, el punto de Josefo tenía que ver con la negación de las tradiciones fariseas porque éstas no estaban en la Biblia (ver tb. Ant. 18.16). La clave está en que Josefo se refiere a las regulaciones introducidas por los fariseos de acuerdo a la tradición de sus antepasados (Ant. 13.408). Por su parte Pablo habla de pasado fariseo como el haber sido celoso por las tradiciones de sus antepasados (Gal 1,14). En Mc 7,5 los fariseos y los escribas preguntan a los discípulos de Jesús por qué no guardan la tradición de los mayores lavándose las manos. ¿Tenían estas tradiciones para los fariseos el mismo estatus que la Torá escrita en el tiempo de Jesús? El que estas fuentes contemporáneas no las mencionen como Torá Oral es ya un elemento significativo. Incluso en la misná no hay ningún pasaje que signifique claramente una Torá no escrita. Lo que hay en la misná es una constante distinción entre las palabras de la Torá y las enseñanzas de los escribas descarta la concepción de dos Torás iguales en cualidad y autoridad, ambas derivadas de la revelación de Dios a Moisés en el Sinaí (Torá.p.26). Para la misná y la Tosefta las reglas rabínicas y las tradiciones que los rabinos retrotraen hasta el tiempo de Moisés,  tienen un nivel más bajo de autoridad que las palabras de la Biblia. Notemos que esta interesante observación de E.P. Sanders no es unanime. Neusner (The Mishnah before 70, 1987 p. 132-139) habla de la misná como torá oral que había sido puesta por escrito y teniendo un origen divino en la revelación de Moisés. Como sea, es evidente que la Torá escrita requiere una interpretación, la pregunta es ¿cuando esta interpretación pasó a entenderse como una Torá revelada? Que la tradición sea una interpretación también parece evidente. Recordemos la escena cuando Hillel el viejo se encuentra en el templo y argumenta contra las personas que han venido sin sus cuchillos a la fiesta de la Pascua (que había caído en sábado). El argumento de Hillel es el siguiente, si los sacrificios diarios se celebran incluso el sábado (ignorando el descanso sabático), más aún deben celebrarse los sacrificios pascuales si es que estos caen en sábado. La gente debe presentarse con sus cuchillos, preparados para sacrificar. Lo que nos interesa constatar es que Hillel justifica su posición, esto es que la Pascua puede ignorar el descanso sabático a través de una tradici´n de sus maestros (T. Pisha 4,12-13). En términos generales, los fariseos tenían tradiciones extra-biblicas que, admitían, no todas venían del tiempo de Moisés. Los esenios tenían nuevas revelaciones que eran equivalentes a la Biblia. Los saduceos justificaban todas sus prácticas y tradiciones a través de una exégesis bíblica. p.97-127

lunes, 9 de enero de 2017

Alianza Sinaítica: Introducción-Estructura

Los capítulos 19-24 del Ex son llamados el libro de la Alianza por el mismo Moisés en Ex 24,7. El libro del Dt es una adición o suplemento a éste (Dt 28,69).  Ambas unidades forman el corazón del A.T. Ambos se concentran en el establecimiento de la soberanía de Dios a través de una relación de alianza: un Reino a través de la Alianza. Ya sabemos que el camino destructivo elegido por los primeros hombres los había conducido al juicio divino a través del diluvio y a un nuevo comienzo a través de la familia de Noé, el nuevo Adán. A éste se le ordena, al igual que a Adán, ser fructifero y multiplicarse (Gn 9,1). El caos vuelve, sin embargo, a instalarse, siendo la torre de Babel la nueva expresión de éste. Las naciones vuelven a estar perdidas y se desperdigan por la faz de la tierra. El nuevo comienzo, esta vez, se realizará a través de Abraham, un nuevo Adán, al cual Dios le hace grandes promesas en Gn 12, 1-3:  Haré de ti un gran pueblo; te bendeciré; Bendeciré a los que te bendigan. Estas promesas se manifiestan en la Alianza sinaítica en Ex 19, 3-6. Israel es el último Adán que tendría que resolver las consecuencias del pecado y la muerte acarreadas por el primero. Además, tengamos en consideración que las promesas de Dios a Abraham se habían centrado en la descendencia y en la tierra. En la alianza Sinaítica ambas promesas se cumplen. Primero, Dios había aumentado considerablemente la descendencia de Abraham de tal modo que era un pueblo numeroso. También en esta alianza se formaliza la entrega de la tierra de Cannán. Pero esto, sin embargo, no agota los planes divinos. El próposito de Dios no ha cambiado, pretende bendecir a los descendientes de Abraham y a través de ellos a todas las naciones.  Como un reino de sacerdotes, el pueblo de Israel tendrá que hacer conocido a Dios a todas las naciones y traer a éstas a una correcta relación con Dios. Esta Alianza será conocida como la Torá de Moisés en Ex 24,12. La alianza de Moisés será calificada como antigua por Pablo en 2Cor 3,14-15 y como la primera en Heb 8-9. Pero veamos las estructura literaria de Ex 19-24. El background (Ex 19); las diez palabras (Ex 20); los juicios (Ex 21-23); la ceremonia de ratificación de la alianza (Ex. 24). En el corazón del texto encontramos las diez palabras y los juicios. Las diez palabras en Ex 34,28 y Dt 4,13; 10, 4 son conocidas por los 10 mandamientos, aunque este nombre nunca es ocupado en las escrituras. Estas diez palabras son presentadas como mandamientos o prohibiciones absolutas que no están relacionadas con situaciones sociales concretas y donde no se mencionan castigos determinados. En contraste los juicios son presentados como casos legales casuisticos, como desiciones que funcionan como precedentes para casos eventuales y con castigos determinados. Son sentencias condicionadas. Por ejemplo en Ex 21, 28-32 vemos el caso donde un toro mata a cornadas a un hombre y trata de resolver si se trata o no de un hábito del animal.  Si las diez palabras y los juicios forman el corazón de la alianza mosaíca, el capt. 19 y el 24 forman el "sujetalibro" del mismo.  Esto es importante. El capt. 19 se explaya sobre el propósito divino de la alianza y de la preparación del pueblo para la revelación de Yavé en el Monte Sinaí. Por el contrario, el capt. 24 describe la ceremonia de ratificación de la Alianza, luego de la cual, a partir del capt. 25 y hasta el 40 se describe la construcción de un lugar de adoración, ejemplificando, así, la respuesta apropiada (adoración) del pueblo a su Rey. Tal como en Gn 1 se había establecido el gobierno de Dios a través de una alianza, y seguía la prioridad de la adoración a Dios en el santuario (Gn2), lo mismo en Ex donde Dios se declara rey en medio de Israel, y se sigue la prioridad de adorarlo como nación y como un nuevo Adán, hijo de Dios. Dios es el Padre y el Rey, Israel es el hijo obediente que se enmarca en una relación de amor y lealtad, obediencia y confianza. La epifania divina en el Sinai es real, señalada a través del sonido de las trompetas (Ex 19,16.19; 20,18), Israel asciende y se acerca al Rey (2Sam 15,10; 1Re 1,34.39.41; 2Re 9,13).  Para más detalles: Kigdom through... p.1319-1348

sábado, 7 de enero de 2017

Gzera Shava en GnR (56, 22)

Otro ejemplo de cómo la Torá oral se construye a través de bloques lo encontramos en el GnR (56,22). Se trata de una forma de midrash relativamente sencilla que se llama  gzera shava. Veamos este ejemplo.  En el tercer día [Isaac]...(Gn 22,4). "Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de Él" (Os 6,2).
Primer bloque: en el tercer día obedecieron los israelitas: "Y José les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios" (Gn 42,18 ).
Segundo bloque: en el tercer día recibieron la Torá: "Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana..." (Ex 19,16 )
Tercer bloque:en el tercer día los espías: "...no sea que los perseguidores os encuentren, y escondeos allí por tres días..."  (Jos 2,16 )
Cuarto bloque: en el tercer día Jonás: " y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches..." (Jon 1,17)
Quinto bloque: en el tercer día desde que regresaron del exilio: "...los reuní junto al río que corre a Ahava, donde acampamos tres días..." (Ezr 8,15)
Sexto bloque:en el tercer día de la resurrección de los muertos: "Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de Él" (Os 6,2)
El versículo de Os no es sino el arquetipo  de cada uno de los versículos que le siguen. A su vez, cada uno encarna de manera práctica Os 6,2 adquiriendo un nuevo horizonte de significado. Pero no es sólo el versículo de Os, también, y junto a él el concerniente a Isaac en Gn 22,4. Cuando Os 6,2 y Gn 22,4 se leen juntos aparece algo interesante. En el tercer día del Gn 22, 4 dice relación con el sacrificio de Isaac: "Al tercer día alzó Abraham los ojos y vio el lugar de lejos" (Gn 22,4) que a la luz de Os haría relación con la resurrección de los muertos. El ofrecer el sacrificio de Isaac, y su liberación milagrosa, dice relación con la resurrección de los muertos. La resurrección se definiría a modo de imagen con la liberación milagrosa de Isaac. Israel, como Isaac, también es un sacrificio al modo del hijo único y amado de Dios, y de tal modo la resurrección es la salvación que Dios le ofrece de manera milagrosa y gratuita.
En este contexto, vamos al primer bloque donde José le dice a sus hermanos: "Y José les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios: (Gn 42,18) si sois hombres honrados, que uno de vuestros hermanos quede encarcelado en vuestra prisión; y el resto de vosotros, id, llevad grano para el hambre de vuestras casas; (Gn 42,19)". La ironía es que Jacob había perdido a su hijo amado, ofrecido en sacrificio por sus hermanos, y ahora, resucitado, exige el sacrificio de uno de sus hermanos (Simón). De nuevo, los motivos se repiten: sacrificio y resurrección. 
Sigamos con el segundo bloque, donde el don de la Torá se da al tercer día desde la purificación del pueblo de Israel, el primogénito de Dios. Este don que es de vida se da en un contexto de riesgo de muerte como se interpreta Ex 19,17 (Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte) de acuerdo al Talmud babilónico Shabbat 88a donde la montaña es un ataud.
Avanzando hacia el tercer bloque encontramos que los observadores o espías enviados para explorar la tierra prometida se encuentran en peligro de muerte y tienen que esconderse por tres días. La salvación milagrosa que acontece es testigo de la liberación del pueblo elegido y de la tierra prometida.  Y dijeron a Josué: Ciertamente, el SEÑOR ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y además, todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros (Jos 2,24). 
Llegamos al cuarto bloque donde de manera milagrosa Jonas es salvado al tercer día aludiendo también al motivo universal de la misión de Israel. A través de la salvación del hijo elegido el pueblo de Ninive es rescatado por su predicación y ejemplo.
En el quinto bloque  nos lleva al tercer día desde el regreso del exilio en Babilonia: Y los reuní junto al río que corre a Ahava, donde acampamos tres días... (Ezr 8,15 ). De nuevo el regreso se relaciona con el acontecer milagroso de Dios: Partimos del río Ahava el día doce del mes primero para ir a Jerusalén; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y de las emboscadas en el camino (Ezr 8,31) Y llegamos a Jerusalén y nos quedamos allí tres días (Ezr 8,32).
Por último llegamos al sexto bloque que de nuevo nos ha lleva a Os, cuando Israel se encuentra en calidad de hijo llevado al sacrificio, junto con subrayar la misión de Israel en la salvación de los pueblos del mundo (Jonás), e iluminando este contexto la salvación milagrosa de Isaac como sacrificio a través de la resurrección de los muertos. 

jueves, 5 de enero de 2017

Shema Cristiano de 1Cor 8,6

De acuerdo a los escritos del NT el Hijo es la imagen visible y la forma del Padre que es invisible (Col 1, 13-15; Flp 2,6; Hb 1,3; Ap 1,13-16; 4-5). La Gloria que se le da al Hijo a través de la adoración va a través de Jesús a Dios el Padre (Flp 2,11; 1Ped 4,11). De este modo el Hijo comparte y manifiesta la Gloria del Padre (Hb 1,3; Flp 3,21; 2Cor 3,12-4,4; Col 1,19). Ambos son responsables de la creación, sin embargo todo viene desde el Padre a través del Hijo (1Cor 8,6; Col 1,16; Heb 1,2; Jn 1,3). El texto de 1Cor 8,6 es interesante: para nosotros existe un solo Dios, el Padre, que es principio de todo y fin nuestro, y existe un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y también nosotros. Aquí el apóstol estaría citando la shema pero de una manera muy particular. La deidad de Israel, Dios y Señor, son tomadas como dos diferentes identidades o personas en una sola divinidad: Dios el Padre, y El Señor Jesúcristo. No habría una departura del estricto monoteísmo judío. El culto de Jesús no se considera como uno aparte o paralelo al de Dios. Este versículo, además, contiene interesantes elementos simbólicos de carácter numéricos. Así, vv. 6a-c: 13 palabras (5 palabras + 8 palabras en 6b-c) y 19 silabas (8+11 en vv. 6a+b.c). Vv 6d-f: 13 palabras (cinco palabras en 6d+ 8 palabras en 6e-f) y 19 silabas (8+11 en v 6d+e-f). Total: 26 palabras (38 silabas). Según Fletcher Louis la estructura numérica (13+13= 26) hace una profunda contribución a la confesión sobre la identidad de un Dios que es dos en uno. ¿Por qué? Si suponemos que esta confesión se realizó en una comunidad hebrea-arameica en Palestina (qué más tarde recogerá Sn Pablo) entonces fijémonos que coincide con los valores numéricos del Tetagramón que también tiene un valor numérico de 26: yod (=10)+ he (=6) + waw (=6) +he (=5).  Ahora bien, y de manera alternativa, se podia contar obviando los ceros y así tendríamos la suma 17 en el Tetagramón:  yod (=1)+ he (=5) waw (=6) he (=5) =17.  Esta cifra es la que coincide con la expresión Yo soy. Pero hay más, la palabra hebrea para Gloria, kavod, kap (=11) + bet (=2) +dalet (=4)= 17. O bien, kap (=20) + bet (=2) + dalet (=4)=26. Entonces los números  17 y 26 significan el nombre de Dios y la Gloria divina. Tanto la Shema como su interpretación cristológica en 1Cor 8,6 se focalizan en la identidad del Dios de Israel, Dios y Señor. Tanto la Shema como la confesión cristiana contienen 26 palabras, el número de Yhwh. Esta interpretación es extraordinariamente sugerente porque supone una manifestación cristológica muy potente y temprana: juntos, el único Dios, el Padre, y el único Señor Jesucristo constituyen la identidad del Único Dios y Señor.  Para más detalles. Jesus Monotheismp.22-55

domingo, 1 de enero de 2017

Primer Ejemplo de los bloques y narrativas de la Torá Oral: Mekilta de Rabbí Ismael.

La Torá oral realiza en las diferentes esferas de la vida diaria la Torá escrita. Esto lo hace a través de "bloques" que van relacionándose uno al otro, algunas veces dialecticamente, otras no, y que van configurando un pensamiento o interpretación propia (y refrendada por la comunidad). Estos bloques se pueden organizar ya sea tematicamente (como en la misna) o siguiendo la narrativa de las Escrituras (midras). De una u otra forma los bloques se van organizando y van definiendo la Tora oral. Es importante no esperar una lógica cuando vemos como se organizan estos bloques. La lógica de cualquier texto se da a través de la siguiente estructura: uno o más sujetos de los cuales se predica (predicado) algo. La lógica de cualquier texto se sigue a través de la ligazón causa y efecto entre una frase y otra, o a través de claros cortes que impliquen un cambio de escenario. En el caso de la Torá oral, en cada bloque hay un sujeto y predicado, el lío se produce que cuando pasamos a otro bloque, y sin previo aviso, nos encontramos con otro sujeto. ¿Cómo se relacionan ambos bloques? A primera vista en nada. O simplemente se contradicen. Eso es lo que parece tan antojadizo. Y es que no son los sujetos lo que dan una lógica a la narrativa (o conjunto de bloques), solo los predicados nos pueden indicar qué tipo de relación existe entre los bloques: ¿se contradicen? ¿se siguen unos a otros? El Talmud no es un relato antojadizo u arbitrario, sólo que exige a la audiencia conectar con una especial metodología. Veamos el análisis de un primer texto de la Mekilta de Rabbí Ismael. El Texto de base de este midrash será el libro del Ex 20, 3-6: Dios pronunció las siguientes palabras [a Moisés]:
  —Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud.  »No tendrás otros dioses aparte de mí. No te harás una imagen, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua bajo tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso: castigo la culpa de los padres en los hijos, nietos y bisnietos cuando me aborrecen; pero actúo con lealtad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos. 
Primer Bloque (que se relaciona con el v.3): No tendrás otros dioses frente a mí. ¿Por qué se dice esto? Es parecido a un rey de carne y sangre que entró en una provincia. Le dijeron sus servidores: Díctales decretos. Les contestó: No. Cuando acepten mi reinado les dictaré decretos porque, si no aceptan mi reinado, ¿cómo van a aceptar mis decretos? Así dijo el Omnipresente a los israelitas: Yo soy Yhwh, tu Dios. No tendrás otros dioses. Yo soy aquél cuyo reinado habéis aceptado en Egipto. Le respondieron: Sí, sí. Pues, lo mismo aceptásteis mi reinado sobre vosotros, aceptad mis decretos: No tendrás otro dios frente a mí. 
R. Simón ben Yohay dice: Lo que se dice más adelante: "Yo soy Yhwh, vuestro Dios" (Lv 18,2), quiere decir: Yo soy aquél cuyo reinado habéis aceptado en el Sinaí. Cuando dijeron: Sí, sí, dijo: Puesto que habéis aceptado mi reinado, aceptad mis decretos: "como los hechos del país de Egipto etc (Lv 18,3). El que dijo aqui: Yo soy Yhwh, tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, quiere decir: Yo soy aquél cuyo reinado habéis aceptado. Le dijeron: Sí, sí. Puesto que habéis aceptado mi reinado con amor, aceptad mis decretos: no tendrás otros dioses.
Este primer bloque comenta dos versículos. De acuerdo al comentario del versículo 2 Dios le recuerda al pueblo de Israel que le habían aceptado en Egipto como Rey y por esto Él ahora les da sus mandamientos (gzerot). En el segundo comentario, el de R. Simón, y siguiendo el método gzera shava, versa sobre un versículo de Lv donde se comenta la prohibición sobre algunas relaciones sexuales por causa de parentesco (Lv 18,30). De igual manera se dice que el pueblo no tendrá otros dioses ni realizará prácticas abominables de los gentiles. Además en este comentario se subraya que el pueblo de Israel aceptó el reinado de Dios con amor. Amor es la palabra que une este comentario con Ex 20, 6. 
Último Bloque: Para los que me aman y guardan mis mandamientos. Para los que me aman alude a nuestro padre Abraham y sus semejantes, y guardan mis mandamientos: son los profetas y los ancianos. R. Natán dice: para los que me aman y guardan mis mandamientos alude a los que viven en el país de Israel y dan su vida por los mandamientos. 
¿Por qué te llevan a ejecutar? Porque he circuncidado a mi hijo Israel.
¿Por qué te llevan a ser quemado? Porque he leído la Torá.
¿Por qué te llevan a crucificar? Porque he comido panes ácimos.
¿Por qué te azotan cien latigazos? Porque he llevado el lulab. 
Y también se dice: "Porque fui herido en casa de mis amigos" (Zac 13, 6). Estas heridas me han causado el ser amado de mi padre que está en los cielos. 
En este comentario R. Natán convierte el amor a Dios en el amor de Dios a sus hijos, y es que el amor de Dios se alcanza a través del sacrificio que implica el cumplir sus mandamientos. La idea también es que si el pueblo de Israel aceptó el reinado de Dios, entonces debe aceptar los reinados terrestres como prototipo del reinado celestial. Así, el llamado es aceptar el sufrimiento como consecuencia de los reinados temporales con amor  tal como aceptó el reinado de Dios, y de esta manera, sus hijos, alcanzan el amor del Padre. 

jueves, 29 de diciembre de 2016

Términos Generales de la Alianza en el Dt.


El Dt. representa el climax y la conclusión del Pentateuco. De acuerdo al Gn Dios había llamado a Abraham para darle la tierra desde la cual emanarían sus bendiciones y su salvación hasta los confines de la tierra. En el Dt la familia de Abraham es conducida a las puertas de esta tierra y le son dadas instrucciones de cómo vivir en la tierra para así ser bendecidos y constituirse en bendición para los demás pueblos. Además, y como ya hemos visto, Israel había sido conducido desde Egipto al Sinaí para poder adorar a Dios y comenzar a vivir sus vidas en conformidad a Su palabra com una nación santa, sacerdotal y real. En el Lv más instrucciones le son dadas al pueblo en este sentido. A su vez, en el Dt encontramos suplementos a la Alianza dada en el Ex y en el Lv:Términos de la alianza que el Señor mandó a Moisés hacer con los israelitas en Moab, aparte de la alianza que había realizado con ellos en el monte Horeb (Dt 28,69). En este texto se vislumbra que el libro del Dt en si mismo es una Alianza a la par de la Alianza Que Dios hizo con su pueblo en el libro de la Alianza en Ex 19-24 con su expansión en Lv y Nm. Esta independencia de la Alianza de Dt se vislumbra bien en el capítulo 29. En ese sentido Dt es un suplemento y no un reemplazo de la Alianza Sinaítica. Esta relación es significactiva en Dt 5, 1-6: Moisés convocó a los israelitas y les dijo:   —Escucha, Israel, los mandatos y decretos que hoy les predico, para que los aprendan, los guarden y los pongan en práctica. El Señor, nuestro Dios, hizo alianza con nosotros en el Horeb. No hizo esa alianza con nuestros padres, sino con nosotros, con los que estamos vivos hoy, aquí. Cara a cara habló el Señor con ustedes en la montaña, desde el fuego. Yo mediaba entonces entre el Señor y ustedes, anunciándoles la Palabra del Señor, porque les daba miedo aquel fuego y no subieron a la montaña.   El Señor dijo:  —Yo soy el Señor, tu Dios. Yo te saqué de Egipto, de la esclavitud.La Alianza Sinaítica se confirma en todo su sentido en Dt 6,4ss, la llave de todo el A.T. Estos versículos siguen inmediatamente al Preambulo y al Prólogo histórico del Dt. Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Este es un llamado a ser completamente devoto y leal a Yavé. Este mandamiento es el fundamento de todos los demás mandatos y estipulaciones de la Alianza. En ese sentido en Dt 4, 1-14 Moisés le encomienda al pueblo a ser obediente y advierte que el peligro de la violación de sus mandamientos o la idolatría en el futruo son la maldición, el exilio y la muerte. Aún así clarifica que Dios nunca abandonará a su pueblo a pesar de su pecado. Moisés explica este mandamiento principal en la sección 4,45-11,32. Implica la perpetua gratitud a la que está obligado el vasallo en relación al Rey debido a su benevolencia, consideración y favor otorgados. Además de este mandamiento fundante, fijémonos en la fórmula de la Alianza. Ya en Gn 17,8 veíamos la fórmula, Yo seré vuestro Dios. En el caso del Dt encontramos siete veces una fórmula de la Alianza, que coincide con el tema de la elección gratuita de Dios a Israel (Dt 4,20; 7,6; 14.2; 26,17; 26,18-19; 27,9; 28,9; 29,13). Cada una de estas fórmulas ocurre en cada una de las siete secciones que dividen al Dt desde el punto de vista literario de la estructura de un tratado Hitita. La respuesta de Israel a esta fórmula es de agradecimiento y continua fe que se expresa en el guardar la Ley.Como sea, la advertencia de Moisés a la fidelidad a Dios se repite en Dt. 8,18: Acuérdate del Señor, tu Dios, que es él quien te da la fuerza para crearte estas riquezas, y así mantiene la promesa que hizo a tus padres, como lo hace hoy. Aquí Moisés les recuerda al pueblo el peligro que significa el olvidar al Señor y recrearse en la belleza del lugar que Dios les está dando junto a su familia, casa, frutos y tierra. Acuerdate del Señor, implica el amarlo obedeciendo sus mandamientos. Entonces Dios traerá sus bendiciones, la prosperidad prometida a sus padres, Abraham (Gn 22), Isaac y Jacob. Para más detalles, Kigdom Through... p.1562-1686

martes, 27 de diciembre de 2016

El libro de la Creación (4)

La cuarta parte del Libro de la Creación está compuesta por los capítulos sexto y séptimo de la obra. Se trataría de una especie de sumario donde se corrobora y recopila el contenido. Interesante es la aparición de personajes míticos de difícil interpretación: el enigmático Dragón, la Esfera y el Corazón. El Dragón en el universo es como un rey en su trono. La Esfera en el año es como un rey en su país. El Corazón en el cuerpo es como un rey en la guerra (5). Otro concepto importante es la Harmonia mundi , esto es, la armonía del universo: hay  tres niveles de existencia, el cósmico, el temporal y el personal, y cada letra o grupo de letras es responsable de cada uno de esto tres niveles. Tres, y cada uno de ellos solo. Siete divididos en tres frente a tres y uno es la regla que pone equilibrio entre ellos (6). También es importante el hecho que aparezca por primera vez el árbol de la vida que permitirá a los cabalistas posteriores crear la conocida estructura de las sefirot, las letras del alefato y las 32 vías misteriosas de la sabiduría responsables de la creación.  Fijémonos también en la presencia de Abraham quien entendió y llevó a la práctica las instrucciones y los métodos descritos en sus capítulos. Y cuando Abrahán, nuestro Padre, sobre él sea la paz, lo contempló, se lo miró, lo observó, lo estudió, lo entendió, lo trazó, lo diseñó, lo combinó, lo creó, y funcionó, se le reveló el Todopoderoso y lo llamo “mi amado” [Is 41,8]. … 

viernes, 23 de diciembre de 2016

Libro de la Creación (3)

La tercera parte del Libro de la Creación son los capítulos tercero, cuarto y quinto, donde se estudían las letras principales, las dobles y las simples del alfabeto hebreo. El capítulo tercero se detiene en las tres letras principales, álef, mem, y shin que representan el aire, el agua, y el fuego desde donde emerge la creación. Tres principales: álef, mem, shin, durante el año, son el calor, el frío y la templanza. El calor se ha creado del fuego, el frio del agua, y la templanza se ha creado del aire que pone equilibrio entre ellos (5). Además desde allí surgen las tres partes del universo; las tres estaciones del año, y las tres partes en que se divide el cuerpo humano. La álef es la primera de las letras, la que está más allá de la bet (letra con la que se inicia la Torá) y que le sigue en el afabeto. Su valor numérico es el uno (unicidad), referencia a la divinidad. Simbólicamente representa el primer día de la creación y el aire que Dios insufla para dar vida a los seres vivientes. Haz que reine el álef sobre el aire, cíñele una corona  y combínalas una con otra, y con ellas sella el éter en el universo, la templanza en el año, el torso en la persona, el masculino con álef, mem, shin, y el femenino con álef, shin, mem (8).  Mem es una letra que se encuentra en la mitad del alefato: fuerza que unifica, que concilia. Su valor numérico es el 40. Mem es el agua, elemento purificador como lo fue el diluvio que permite la regeneración. El frío en el año y el vientre de la persona. Shin es la penúltima letra del alefato, con un valor numérico de 300. Es el fuego, un elemento también purificador, es el calor en el año, la cabeza en la persona. Si sumamos los valores numéricos 1+40+300 suman 341 esto es 8 (3+4+1). Si el número 7 representa la perfección, el número 8 es una paso adelante y la entrada al mundo trascendente.

El capítulo cuarto trata de las siete letras dobles, esto es las consonantes que pueden ser duras o blandas dependiendo de si se escriben con daguesh o no. En esta lista también se incluye la letra resh (la erre) porque existen unas diez palabras en la Biblia donde se escribe la resh con daguesh. Como sea, vemos que la permutación de estas letras se crean los siete extremos (arriba, abajo, este, oeste, sur, norte, y el Santuario que está justo en el centro y las carga a todas [2]) los siete planetas, los siete cielos, los siete días de la semana, los siete orificios del rostro (ojos, orejas, nariz y boca), y los siete opósitos o antítesis de este mundo inherentes a la existencia humana (vida y muerte; paz y mal; sabiduría y necedad; riqueza y pobreza; fecundidad y esterilidad; gracia y fealdad; dominio y servitud). El 7 expresa la perfección de la creación de Dios.


El capítulo quinto trata de las doce letras simples restantes. Su fundamento es la vista, el oído, el olfato, el gusto, la palabra, el coito, la acción, la marcha, la cólera, la risa, el pensamiento, y el sueño (1).  Con ellas se crean las actividades principales del ser humano, las doce constelaciones que configuran los signos del zodiaco, los doce meses del año, y los doce órganos rectores del cuerpo humano (las dos manos, los dos pies, los dos riñones, el bazo, el hígado, la vesícula biliar, el intestino delgado, el intestino grueso y el esófago [3]).